El 16 de septiembre se reunieron en el recinto escolar de la escuela primaria de Welsleben no sólo profesores y alumnos, sino también invitados y simpatizantes. La ocasión era la entrega de los dos arriates recién construidos. Lamentablemente, la escuela primaria "Juri Gagarin" no tiene su propio huerto escolar, pero los niños deben tener la oportunidad de aprender cómo se cultivan, cuidan y cosechan las frutas y verduras.
Las camas elevadas se construyeron gracias a la colaboración de varios socios. El impulso vino de los padres, informa la directora Juliane Hamann. Sandra Reyes-Espinosa, cuyo hijo asiste a la escuela, fue la instigadora del proyecto y se puso en contacto con Beschäftigungsförderungs-, Qualifizierungs- und Innovationsgesellschaft mbH Schönebeck, abreviado BQI. Entre otras cosas, el proveedor de formación ayuda a las personas que buscan trabajo a reincorporarse al mercado laboral. En el marco del programa de bonos "taller creativo", que BQI ofrece en colaboración con la oficina de empleo de Salzlandkreis, se encontró rápidamente una oportunidad para poner en práctica la idea del proyecto. El Director Gerente de BQI, Stephan Schmidt, explica: "Siempre estamos buscando proyectos benéficos significativos en los que nuestros participantes puedan aprender nuevas habilidades." Matthias Staar, supervisor del proyecto en BQI, informa de que hasta ahora se han construido un total de cinco bancales elevados como parte del programa. Tres se han instalado en la escuela primaria de Großmühlingen y dos en los terrenos de la escuela primaria "Juri Gagarin" de Welsleben. Thomas Holz, Director de Operaciones de la Oficina de Empleo, también acoge con satisfacción el proyecto y subraya en este contexto: "A pesar de la escasez general de trabajadores cualificados, el segundo mercado laboral es absolutamente esencial para preparar a los solicitantes de empleo para su reincorporación a la vida laboral en pequeños pasos." El alcalde de la localidad, Hans-Jürgen Korn, también aprovechó la ocasión para asistir a la entrega de las camas elevadas. Está impresionado por la realización en colaboración de la sustitución del huerto escolar y se congratula "de que juntos hayamos creado algo duradero".
A largo plazo, sin embargo, el plan es no detenerse en dos bancales elevados. En algún momento, cada clase será responsable de cultivar su propio arriate. La directora está segura de que la jardinería ayuda a los niños a ser más independientes y responsables: "Los alumnos aprenden y experimentan que el pepino o el tomate no crecen en la estantería del supermercado". Después de una buena cosecha, por ejemplo, los niños de 6 a 11 años pueden transformar la zanahoria o el tomate cultivados en casa en una sabrosa ensalada o sopa en la moderna cocina de la escuela.

